La historia de Vinicunca va más allá de sus franjas de colores. Para las comunidades quechuas de Pitumarca, en la provincia de Canchis (Cusco), la Montaña de Colores es un lugar sagrado protegido por los apus, los espíritus guardianes de los Andes, y sobre todo por el Apu Ausangate. Aquí te contamos su origen, su significado y sus leyendas.

¿Cuál es la historia de Vinicunca?
Vinicunca, también conocida como la Montaña de Siete Colores, alcanza unos 5.200 metros de altura en el distrito de Pitumarca, provincia de Canchis, en la cordillera del Vilcanota, al sureste del Cusco. Sus colores son obra de la geología: capas de sedimentos ricos en distintos minerales se depositaron, se comprimieron y se inclinaron durante millones de años, y la erosión las dejó a la vista como bandas rojas, ocres, amarillas, verdes y lilas.
Durante generaciones, estas laderas fueron simplemente parte de los pastizales de pastores quechuas que crían alpacas y llamas en las alturas. La montaña era conocida en la zona, pero se hizo famosa en el mundo hace poco, cuando las fotos de su cresta de colores empezaron a circular y comenzaron a llegar visitantes de todas partes. Esa fama repentina cambió la economía de las comunidades vecinas, que hoy organizan el acceso a la montaña y ofrecen servicios a los viajeros.
¿Quiénes son los apus que protegen Vinicunca?
En la cosmovisión andina, las grandes montañas son apus: seres poderosos que protegen a las personas, a los animales y al agua que baja de sus laderas. Se les respeta junto a la Pachamama, la Madre Tierra. Según las comunidades locales, Vinicunca está protegida por estos espíritus guardianes, y los relatos cuentan que los apus pueden manifestarse como sombras, brisas repentinas o incluso sueños a quienes recorren la montaña con humildad y respeto.
El Apu Ausangate, gran guardián de la región
El apu más importante de esta zona es el Ausangate, un nevado de más de 6.000 metros que domina el horizonte cerca de Vinicunca. Se le considera una de las montañas más poderosas del sur del Perú. A sus pies, en el valle de Sinakara, miles de peregrinos se reúnen cada año para el Qoyllur Rit’i, una fiesta que se celebra en las semanas previas al Corpus Christi y que une la devoción católica con el antiguo culto a las montañas. Para conocer más sobre esta montaña, lee nuestra guía del nevado Ausangate.
Ofrendas a la montaña
Las familias de la zona todavía hacen ofrendas a los apus y a la Pachamama para pedir buenos pastos, animales sanos y caminos seguros. La más conocida es el pago a la tierra o despacho, un atado de hojas de coca, semillas, dulces y otros elementos simbólicos. En los senderos también verás apachetas, pequeños montículos de piedras a los que los caminantes suman una piedra en señal de agradecimiento al llegar a un abra.
Nuestro consejo: antes de visitar Vinicunca, pasa unos días aclimatándote en Cusco y lleva ropa abrigadora y buen calzado. En la montaña, mantente en los senderos marcados, no te lleves piedras y pide permiso antes de fotografiar a las personas: es la forma más sencilla de mostrar respeto por los apus y por las comunidades que los cuidan.
¿Por qué Vinicunca es importante para las comunidades hoy?
La historia de Vinicunca la siguen escribiendo quienes viven a su alrededor. El pastoreo sigue siendo la base de la vida local, y los tejidos de lana de alpaca conservan diseños que pasan de madres a hijas. El turismo ha sumado nuevos ingresos gracias al alquiler de caballos, la comida y la artesanía, y también ha abierto el debate sobre cómo proteger un paisaje tan frágil. Contratar un guía local te ayuda a entender estas historias y apoya a las familias de la zona. Si quieres conocerla en persona, nuestro tour a la Montaña de Colores desde Cusco incluye la caminata y las explicaciones de un guía de la región.
Otros lugares sagrados del Cusco y sus leyendas
Vinicunca no es el único lugar donde se unen la naturaleza y la espiritualidad. Estos son otros sitios de la región Cusco con sus propias tradiciones orales.
Palcoyo, la hermana tranquila de Vinicunca
Palcoyo (también escrito Palccoyo) es otra montaña multicolor, menos famosa y menos concurrida. Las comunidades hablan de un vínculo especial entre estas montañas y las estrellas, y dicen que el cielo influye en los colores y en la energía del lugar. Muchos visitantes la describen como una experiencia más tranquila y contemplativa, con una caminata más corta.

Q’eswachaka, el puente entre dos mundos
El puente de Q’eswachaka es un puente colgante inca hecho por completo de fibras vegetales. Ha sobrevivido gracias a las comunidades que lo renuevan cada año en junio, una tradición reconocida por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial. Para la gente del lugar no solo une las dos orillas del cañón, sino también el mundo terrenal y el espiritual, y hablan de un guardián invisible que protege a quienes lo cruzan con respeto. Si estás en Cusco en esas fechas, vale mucho la pena ver la ceremonia de renovación.

Laguna Humantay, aguas encantadas
Bajo los glaciares de la cordillera del Salkantay, la laguna turquesa de Humantay está rodeada de leyendas. Se dice que tiene poderes curativos y espirituales, y que quienes se acercan a sus aguas con respeto pueden oír susurros o ver reflejos de figuras y luces que desaparecen en un instante. La caminata es corta pero empinada, así que lleva agua y abrigo. Puedes visitarla en nuestro tour a la laguna Humantay.

Laguna de Urcos, un espejo del pasado
La pequeña laguna de Urcos, al sureste del Cusco, tiene su propia leyenda: la tradición oral cuenta que quien mira sus aguas al amanecer puede vislumbrar escenas del pasado inca, como ceremonias o procesiones, como si la laguna guardara una memoria espiritual de su entorno. Algunos relatos también hablan de criaturas extrañas, incluso sirenas. Es un lugar tranquilo para bajar el ritmo y disfrutar del paisaje.

Abra de Málaga, un portal entre mundos
El abra de Málaga es el paso de alta montaña que une el Valle Sagrado con la selva de La Convención. Los relatos locales lo describen como un portal entre el mundo terrenal y el espiritual, y algunos viajeros cuentan cambios bruscos de clima, una fuerte sensación de déjà vu o figuras que desaparecen en un parpadeo. Es muy apreciado por ciclistas y caminantes; lleva ropa por capas, porque el clima cambia rápido.

Descubre Vinicunca con un guía local
Conocer la historia de Vinicunca y el papel de sus apus convierte una caminata exigente en un encuentro con una cultura viva. Si quieres llegar a la Montaña de Colores con guías cusqueños que comparten estas historias, revisa nuestro tour a la Montaña Arcoíris Vinicunca o contáctanos para organizar tu viaje. Si también quieres acercarte al Apu Ausangate, nuestro tour de 1 día a las 7 Lagunas del Ausangate sube hasta unos 4.850 m.
